viernes, 16 de diciembre de 2011

Canto de gorriones


Gorriones,
Miríadas de ruiseñoras plumas
Ejército de trinos:
Alegres, tristes,
Dobles y hasta triples
Mínimos y tímidos: y mírmicos.
Flotando como llamas,
Cantando cual tenores
Ensoñados, y siempre confundidos.

Ay, larga ilusión
Largo cantar, trinar, y confundirse
Con el infinito abismo de posibles
Que abarcan con sus mínimos plumajes

Ay, mis ilusiones
Ingenuas y múltiples:
Cada mirada tuya es un adiós
Que dice hola a cada nueva aurora
Engalanada en trinos y jolgorios.

Otro gorrión del alba
Trinando entre mis brazos:
Otra nube de humo de cigarro
Que se consume en lágrimas de luna,
Y se disipa dentro de mi abrazo.

Quedo solo con mi cítara estruendosa,
De vivas cuerdas
En carne viva
Que al querer tañir
Ya dejo muda.

Tímido recelo
Insectívora sospecha de tus llamas
Que la espuma infinita y sombría
Apaga hasta al alba.

Y así en la duda quedan suspendidos
Como una ristra de versos prohibidos
Los muchos misterios coloridos
De mi milicia de frondosas alas...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Sueño de mármol (Llanto de la Ondina)


Duerme, alma de hiedra,
De ciprés de sombra luenga,
Y que el sol de invierno te guarde.
Que te guarde el murmullo del viento
De pétalos de rosa en primavera.
Que por siempre te guarde el Sueño.
Duerme, te doy mi aurora entera,
Las que llevo a la espalda,
y los veranos que me quedan
a este lado del río,
en que el sol con su invierno me congela.

Las frondas crujientes y ocres
De las horas que quedan de marzo
Quedan sordas bajo la niebla.
Pues por pago di al barquero
aquel día en que partiste
las ondas del agua,
el calor del estío,
el verde de la hierba.

Se alejan las olas del río
En tu cálida y queda senda
Que quede el verde prado
Para el final de tu leyenda.

Duerme, sueña conmigo
Me quedaré en tu presencia
Tú, flamante de amor
De mármol, de sol de primavera.
Duerme, sueña las lunas
Con que regarán mis ojos
Tu noche y sus estrellas
En esta orilla del río,
A tu triste y larga vera.
Duerme, sin soltar mi mano
Que ahora el mundo queda frío
Y a esta tibia luz espero,
Bajo tu ciprés umbrío,
Ver crecer la eterna hiedra.
Duerme, que yo aguardaré a su abrigo,
Hasta que un día despierte
Y esté durmiendo contigo.