sábado, 27 de febrero de 2010

Hielo y arpones

Se quedan suspendidas

En el cielo tus hojas muertas
Se quedan abrazados
Los amantes temerosos
De mirada congelada
Se quedan apretadas
Pecho contra pecho
Las nubes que encapotan el suspense
Se queda la mano yerta
De un cadáver sin sueños
En el arco de su golpe seco
Se quedan a punto de arrojar
Una lágrima de gélido cristal
Los cirros y un rostro aterrado

Me quedo yo solo contigo 
Enfrente mirándome 
Mirarte en medio del frío
Tus labios apenas se cierran
Después de arrojarme la lanza
Que no llega.

Se queda en el umbral de mis oídos
Cierro los ojos
Se cierran todos los abismos
Llenos de aguas cambiantes

Abro los ojos

Empuja un instante:
Vacío abierto
Cielo hendido
Y me quedo preguntándome a mi mismo
Donde va la duda si se escinde
Empalada en la punta de tu filo.

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