“La página inmaculada que tengo ante mí no debe mancillarse con mi verdadero nombre”
Edgar Allan Poe, “William Wilson”
Hola a todos los desdichados lectores. Como ya hice una vez –con casi el mismo título y la misma cita introductoria, de hecho-, vuelvo a reemprender la tarea de editar un blog. Me propongo no abandonarlo esta vez ocurra lo que ocurra, incluso a pesar de que mis amigas las transaminasas me arrebaten el tiempo de actualizarlo. Ahora ya no soy un estudiante de instituto que acababa de padecer un episodio traumático de sobresaturación nocturna de… ¿qué demonios daba yo entonces? ¿numismática? ¿astrología? ¿ética? ¿ciudadanía…? No importa. Ahora, decía, soy un pobre riojano (alcohólico garrulo, piensan algunos donde vivo, a modo de encantador sinónimo) perdido en la inmensidad de su propia vida universitaria y evadiendo el momento de ponerse a estudiar para un lejano exámen de bio-lo-que-sea.
Pido una vez más que disfrutéis, -“por favor os lo pido”- de mis poesías ñoñas y moñas y de mis paranoias… “raras”. Por favor, dejaos periódicamente caer por este mínimo conato de diario victimista y pseudo-filosófico de universitario adolescente… Buenas noches a todos…